¿Cuál es mi tamaño de busto?

CÓMPLICES DE TU INTERIOR

Mi tamaño de busto

Alejandra Hinestroza
Personal Shopper

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Para amar tu cuerpo, empieza por conocerlo.

En el mundo existen más de 3.700 millones de mujeres, cada una de ellas con cualidades tan especiales que la hacen completamente diferentes del resto.
Mujeres con contexturas tan diversas, con curvas tan singulares y sobre todo con bustos con características tan excepcionales, que es difícil encontrar dos exactamente iguales.
Pero también en estas 3.700 millones de mujeres, conviven mujeres inseguras, con miedo a aceptarse, y sobre todo, que no conocen su cuerpo.

¿Cuál es mi tamaño de busto?

Las mujeres vs. su busto

Desde que la mujer está en sus primeros años de vida, empieza a tener una relación estrecha con su cuerpo y su busto, y en muchos casos esta relación puede ser de amor o de odio: las mujeres estamos en constante lucha con nuestra feminidad y en cómo nos vemos.

Las mujeres estamos en constante lucha con nuestra feminidad y en cómo nos vemos.

Por ejemplo recuerdo perfectamente en mi adolescencia, a los 16 años, ¡Que pasé de no tener absolutamente nada de busto, a convertirme en una 34B! No les voy a decir mentiras, fue una época complicada para mí en donde tuve que aceptar que mi cuerpo había cambiado y que tenía que empezar a buscar brasieres que se adaptaran a mis nuevas necesidades.

Creo que fue en ese momento en el que empezó una lucha entre mis brasieres y yo. ¡Les tengo que confesar que no encontraba ninguno para mí, y muchas veces compraba cualquier brasier que me hacía ver con mucho más volumen! No era consciente de cómo era realmente mi busto y de cuáles eran esas prendas íntimas que mi cuerpo necesitaba en ese preciso instante de mi vida.

Estoy segura de que esto no solamente me ha pasado a mí, si no a miles de mujeres en todo el mundo. Por ejemplo, es muy común encontrarnos con mujeres que quedan en embarazo y su busto da un giro de 360º. Siempre me voy a acordar de una amiga que fue mamá y le costó adaptarse a su nuevo cuerpo: antes era 34B y después del embarazo quedó siendo 38C. ¿Y cómo fue que llegó a aceptarse? Entendiendo que su cuerpo estaba dispuesto a darle vida a otra vida, y que ese cambio en su busto era el encargado de hacerlo ¿Muy lindo, no?

Eres única, no te compares con nadie más


También me pasaba mucho que me comparaba con mis amigas que todavía no tenían nada busto. Las envidiaba porque no tenían que lidiar con la incomodidad de esos brasieres con arco que tanto me “lastimaban”, ni con los rellenos incómodos que me hacían ver como si tuviera un brasier prestado. Lee aquí más sobre arcos y copas.
Incluso, había días en los que me ponía hasta dos tops para verme como ellas.

Te hablo un poquito de estas historias, porque estoy segura que también te han pasado este tipo de “situaciones” en donde no aceptas totalmente la apariencia de tu busto y te comparas con otras personas.

Y para ninguna mujer es un secreto que en muchos casos, tendemos a querer lo que no tenemos ¿Qué quiero decir con esto? Que el mundo se ha encargado de ponernos estereotipos tan inalcanzables, que nunca estamos lo suficientemente felices con cómo nos vemos.

¿Cuál es mi tamaño de busto?

Ámate más, conócete mejor

Te quiero contar que a lo largo de muchas asesorías me he encontrado con mujeres espectaculares, mujeres con chispa, pero también mujeres inseguras en su propia piel. Inseguras de su busto pequeño, o de su busto grande. Inseguras porque es muy redondo, o porque simplemente la gravedad ha hecho de las suyas. Pero también me he topado con mujeres empoderadas de sus figuras y que se aceptan tal y cómo son.

Yo sé que puede sonar difícil dejar de ser tan autocríticas con nosotras mismas, y más cuando vivimos en un mundo en donde el aspecto físico y la belleza son idealizados y encasillados en una sola cosa: la perfección.

Vivimos en un mundo en donde el aspecto físico y la belleza son idealizados y encasillados en una sola cosa: la perfección.

En este artículo lo único que quiero es que te tomes un poco de tiempo para conocer un poco más sobre tu busto, qué te queda bien y qué de pronto no tanto; y poder así alcanzar un punto de aceptación y de amor propio al que todas deberíamos llegar en algún punto de nuestras vidas.